Culiacán, Sin., a 13 de mayo de 2026.– La polémica alrededor del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, escaló nuevamente este martes luego de que una fuente de inteligencia de alto nivel asegurara a Proceso que el mandatario habría abandonado el Palacio de Gobierno horas después de que se hiciera pública una investigación que lo ubicaba bajo un presunto esquema de vigilancia aérea permanente.
De acuerdo con la nueva versión difundida por la revista, un helicóptero de las Fuerzas Armadas habría despegado desde el complejo gubernamental para trasladar a Rocha Moya junto con dos de sus hijos, en un movimiento que, según la misma fuente, ocurrió poco tiempo después de la publicación del reporte que lo situaba dentro del recinto oficial.
La revelación representa un nuevo giro en una historia que comenzó a tomar fuerza tras difundirse un documento de inteligencia fechado el pasado 11 de mayo, en el que presuntamente se señalaba que Rocha Moya permanecía en el área de azotea del Palacio de Gobierno de Sinaloa, bajo observación aérea continua. Según ese reporte, sobre el inmueble operaba un esquema inusual de vigilancia con un helicóptero ligero tipo “Little Bird” y al menos seis drones de gran tamaño que realizaban sobrevuelos constantes durante el día y la madrugada.
La nueva información añade otro elemento: la fuente sostiene que el monitoreo no correspondería a tareas convencionales de seguridad pública, sino a un modelo de “vigilancia estratégica y disuasión aérea”, presuntamente vinculado con labores de inteligencia estadounidense y un eventual escenario de captura o seguimiento.
Otro aspecto que llamó la atención fue la referencia a los hijos del mandatario. En reportes previos se había señalado que familiares cercanos de Rocha Moya se encontraban resguardados en la zona de Punta Mita, en la Riviera Nayarit. Sin embargo, la nueva versión sostiene que dos de ellos ya estaban junto al exgobernador al momento del supuesto traslado aéreo.
La historia ocurre en medio de una tormenta política y judicial cada vez más intensa. Rocha Moya y otros exfuncionarios y servidores públicos mexicanos fueron recientemente mencionados en una acusación formal presentada en Nueva York, donde autoridades estadounidenses los relacionan con presuntas operaciones de tráfico de drogas y apoyo logístico al Cártel de Sinaloa. Las acusaciones señalan supuesta colaboración en el traslado de fentanilo, cocaína, heroína y metanfetaminas hacia territorio estadounidense.
Pese a la fuerza mediática de las revelaciones, hasta el momento no existe una confirmación pública independiente sobre el presunto operativo aéreo ni sobre la salida de Rocha Moya del Palacio de Gobierno. Incluso este mismo día, la gobernadora interina Yeraldine Bonilla Valverde rechazó las versiones y aseguró que el mandatario con licencia no se encuentra oculto en instalaciones gubernamentales, sino en su domicilio.
Con versiones encontradas, filtraciones de inteligencia y un clima político cada vez más tenso, el caso Rocha Moya continúa evolucionando y mantiene la atención puesta sobre Sinaloa y los posibles alcances de una investigación que ya trascendió las fronteras del país.